Cuando el tiempo de inactividad no es una opción
En la fabricación de semiconductores, cada minuto cuenta. Los sistemas de servicios generales, como los compresores, las enfriadoras y los sistemas de climatización, funcionan de forma ininterrumpida para mantener las condiciones precisas que exigen las herramientas de producción. Cuando uno de estos sistemas deja de funcionar, el impacto no se limita a una zona concreta, sino que se propaga por toda la planta de fabricación.
La pregunta que la mayoría de los ingenieros de instalaciones nunca llegan a plantearse es: cuando tengamos que realizar el mantenimiento o sustituir este equipo, ¿con qué rapidez podremos volver a ponerlo en marcha?
En el caso de uno de nuestros clientes, un fabricante de semiconductores que utiliza compresores de media tensión, esa pregunta motivó una decisión que cambió su forma de enfocar toda su infraestructura eléctrica.
El reto:
Realizar el mantenimiento de un compresor que no se puede detener fácilmente
Los compresores de las fábricas de semiconductores suministran aire comprimido limpio y seco a los controles neumáticos, los sistemas de automatización y los equipos de apoyo al proceso. En la mayoría de las fábricas, un único sistema de compresores da servicio a múltiples herramientas en diversas áreas de producción. Esa interdependencia supone un riesgo en sí misma.
Cuando llegó el momento de realizar el mantenimiento o sustituir el arrancador, el enfoque tradicional —un arrancador de montaje fijo— planteó un grave problema operativo. La sustitución implicaba:
- Periodos de parada prolongados: desmontar paneles y desconectar conexiones eléctricas que no estaban diseñadas para desmontarse rápidamente
- Procedimientos de aislamiento complejos: coordinación entre los equipos eléctricos, mecánicos y de procesos antes de poder tocar nada
- Tiempo de recuperación prolongado: cada hora adicional fuera de servicio afectaba directamente al rendimiento de la producción
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El arrancador en sí no era el componente más caro del sistema. Lo era el tiempo de inactividad necesario para sustituirlo. |
La solución:
Arrancador suave de media tensión extraíble
Para solucionar este problema, la instalación incorporó un arrancador suave extraíble de media tensión, concretamente un sistema de 11 kV y 140 A basado en la plataforma HRVS-DN de Solcon, en una carcasa metálica con un diseño de chasis extraíble que cumple con la clasificación IP00.
La característica clave es la simplicidad mecánica bajo presión. El chasis HRVS-DN puede extraerse físicamente del armario sin desmontar el panel circundante ni desconectar las conexiones de alimentación principales. En caso de mantenimiento, la unidad se desliza hacia fuera. La unidad de sustitución se desliza hacia dentro. El panel permanece intacto.
Cómo funciona esto en la práctica
Los equipos de mantenimiento ya no tienen que coordinar una parada completa del cuadro eléctrico para realizar el mantenimiento del arrancador. Un técnico cualificado puede extraer el chasis, realizar el trabajo o sustituir la unidad por otra nueva, y restablecer el funcionamiento, sin necesidad de la parada coordinada entre varios equipos que requieren los arrancadores fijos tradicionales.
En el caso de un compresor que da servicio a varias áreas de producción, esa diferencia en el tiempo de recuperación no es insignificante. Es la diferencia entre una ventana de mantenimiento controlada y un impacto no planificado en la producción.
Características técnicas clave
- Chasis extraíble IP00: permite extraer y sustituir por completo el arrancador suave sin alterar la carcasa, el cuadro ni las conexiones eléctricas
- Clasificación de 11 kV (rango de funcionamiento de 2,3 a 13,8 kV): dimensionado para grandes motores de compresores a media tensión, con rampa de arranque controlada para limitar la corriente de arranque y el esfuerzo mecánico
- Carcasa revestida de metal: garantiza la contención de fallos y la protección del personal de acuerdo con las normas IEC, algo esencial en entornos de fábricas de semiconductores
- Paquete mejorado de protección del motor: la protección integrada contra sobrecargas, pérdida de fase, sobrecalentamiento y desequilibrio de corriente reduce el riesgo de fallos imprevistos entre los intervalos de mantenimiento programados
Para consultar las especificaciones completas, visite la página del producto HRVS-DN.
Qué significa esto
Para las operaciones relacionadas con los semiconductores
El valor de un diseño desmontable no se aprecia durante el funcionamiento normal. Se pone de manifiesto cuando es necesario realizar algún cambio, ya sea un ciclo de mantenimiento programado, un fallo inesperado de un componente o una futura actualización.
Para las fábricas que gestionan el tiempo de actividad como un indicador clave de producción, los procedimientos de mantenimiento predecibles, rápidos y controlados representan una ventaja operativa cuantificable. Reducen el tiempo de exposición a riesgos, alivian la carga de coordinación y evitan que la infraestructura eléctrica de la instalación se convierta en la variable que limite la disponibilidad de la producción.
| En la fabricación de semiconductores, el verdadero valor de los equipos eléctricos se mide por la rapidez con la que las operaciones pueden recuperarse tras un mantenimiento o una avería, y no solo por la fiabilidad con la que funcionan en un día normal. |
Soluciones relacionadas
- Arrancador suave de media tensión HRVS-DN - 2,3 kV–13,8 kV, compresores, ventiladores, bombas y aplicaciones de proceso
- Arrancador suave de media tensión DRIVESTART: arranque de precisión basado en IGBT
- Relé de protección de motores MPS3000: protección avanzada para motores de media tensión
- Sistema de aparamenta SWGR: aparamenta metálica con homologación según la norma IEC 62271-200
- Servicios de asistencia y mantenimiento: servicio técnico, reacondicionamiento y modernización
Conclusión
Un arrancador suave extraíble de media tensión no cambia la función del equipo. Cambia lo que ocurre cuando el equipo necesita atención.
En el caso de las fábricas de semiconductores, donde los compresores funcionan de forma continua, donde los tiempos de inactividad se acumulan y donde cada intervención de mantenimiento conlleva un riesgo operativo, merece la pena reflexionar detenidamente sobre esta distinción en la fase de especificación, mucho antes de que se produzca la primera llamada de servicio.




